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Aparicio, el alcalde menos dialogante en la historia de la democracia local burgalesa

08 de Octubre de 2003

Aparicio, el alcalde menos dialogante en la historia de la democracia local burgalesa

Aparicio va a pasar a la historia como el alcalde menos dialogante de todos los que han existido en Burgos en los últimos veinticinco años.

A través de los medios de comunicación, los grupos políticos nos hemos enterado de las pretensiones de Aparicio de convocar un Pleno el próximo viernes 17 en el que se someterán a aprobación del mismo todas las Ordenanzas Fiscales. Que no se haya convocado el Pleno ordinario en las fechas acordadas por falta de asuntos demuestra que la imagen de Aparicio como gestor es un puro espejismo. Pero, además, conviene poner de relieve que en los veinticinco años de democracia nunca se ha dado tan poco tiempo a los grupos políticos para analizar la propuesta del equipo de gobierno y tampoco se había rechazado de plano la posibilidad de admitir las sugerencias que quisieran realizar los grupos políticos. Y ello es así porque, responsablemente, es muy difícil elaborar alternativas a unas propuestas que han sido estudiadas durante meses en escasos tres días. La práctica habitual de Peña, Niño y Olivares siempre ha sido la de dar con antelación suficiente a los grupos políticos una copia de la propuesta de ordenanzas y celebrar alguna reunión informativa para conocer al detalle las explicaciones técnicas necesarias. Aparicio rompe esta costumbre desvelándose como una persona que no cree en el diálogo y que respeta las formas exclusivamente en las relaciones sociales para conservar las apariencias. La filosofía política que se desprende de estos hechos levantan el velo de lo que Aparicio entiende por diálogo. Al parecer, este sólo cabe mediante la adhesión acrítica a sus posiciones y, a ser posible, sin que nadie se entere. Además, se continúa gobernando vergonzantemente de espaldas a la ciudad. Cuando se van a proponer subidas impositivas importantes (por ejemplo, del 15 % en el precio del recibo del agua) lo que procede es que el Ayuntamiento facilite el debate ciudadano proporcionando la información técnica necesaria que explique la política que se pretende seguir, de tal manera que los ciudadanos puedan opinar sintiéndose copartícipes de las decisiones que adopte la administración más cercana a ellos. Este oscurantismo y falta de diálogo al que estamos asistiendo en este objetivo de Aparicio de subir los impuestos y tasas municipales responde al intento de que pase lo más desapercibido posible el incumplimiento electoral de ??más seguridad menos impuestos? que el PP repitió hasta la saciedad y que, una vez alcanzado el gobierno, pretende silenciar, subiendo ??de tapadillo? los impuestos con la idea de volver a engañar a los ciudadanos.