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Cien días de inoperancia, mentiras, rectificaciones, apropiaciones y mezquindades

30 de Septiembre de 2003

Cien días de inoperancia, mentiras, rectificaciones, apropiaciones y mezquindades

Hemos asistido en estos últimos cien días a la acción de gobierno de Aparicio, que se ha caracterizado por su inoperancia, mentiras, rectificaciones, apropiaciones y mezquindades, de lo que deducimos que esa es su manera de ser y su manera de gobernar.

La elaboración del presupuesto municipal es la máxima expresión de la voluntad política y su traducción exacta a la acción de gobierno. Aparicio ha renunciado a la elaboración de un presupuesto propio y, en su inoperancia, ha preferido protegerse en el paraguas de un presupuesto prorrogado referido a casi dos años atrás. Amparado por su situación de mayoría, ha actuado en una continua modificación al presupuesto, a salto de mata, sin planificación y sin disciplina presupuestaria. Durante estos últimos años hemos oído ininterrumpidamente a la mayoría municipal, formada por los concejales del PP con sus acólitos, que el quid de la cuestión económica estaba en la disminución del gasto corriente y que no hacía falta subir ni los impuestos, ni las tasas, ni los precios públicos ??ni siquiera en la modesta proporción de la subida del IPC-. Después de escuchar la misma cantinela durante la campaña electoral, en la que se tachaba de puro despilfarro el pago de la electricidad para el alumbrado público, el gasóleo de los autobuses, la seguridad ciudadana o los salarios de los funcionarios y después de oír a Aparicio, en campaña electoral, la promesa de bajar las impuestos, incluso el del IBI, pese a estar en el mínimo legal, asistimos ahora a un aumento continuo de ese gasto corriente -incluso con la creación de puestos de trabajo para personas afines y el endeudamiento del Ayuntamiento para hacer frente a dicho gasto corriente. Han mentido y mienten y no hacen más que rectificar lo que han dicho y hecho antes y lo que han prometido en campaña electoral. Recordamos la planificación de inversiones importantes para la ciudad, las infraestructuras de los barrios, el Centro Cívico de San Agustín, la ampliación del carril bici, la remodelación de la calle Alfareros, el aparcamiento y remodelación de la Plaza Mayor, etcétera,, cosas todas planificadas, proyectadas, licitadas y, en su mayor parte, adjudicadas y, sobre todo, financiadas por el equipo de Gobierno anterior. Recordamos también que la mayoría, capitaneada ??y está bien este término beligerante- por el PP, puso todas las dificultades posibles a la consecución de estas inversiones, impidiendo todo lo que pudo el desarrollo de las mismas. Pues bien, ahora contemplamos atónitos que todas esas inversiones parece que hayan sido ideadas, planificadas y realizadas en su totalidad por Aparicio y compañía en tan sólo estos cien días. A esto se llama apropiación bastante indebida. Asistimos a un absoluto empeño por silenciar todas las acciones anteriores y de tergiversar las cosas hasta el límite de la mezquindad. Es más, en toda intervención pública relacionada con las inversiones realizadas o planificadas Aparicio intenta, por todos los medios, silenciar la actuación del equipo de Gobierno anterior. Y como muestra, un botón que raya en lo grotesco: el burgalés o foráneo que visite la remodelada fortaleza del castillo de Burgos oirá en un vídeo explicativo que sólo se cita a personas del PP, mientras que quien rectificó todo el proyecto, lo mejoró, lo amplió, lo volvió a proyectar, realizó los trabajos arqueológicos, lo financió, lo licitó, lo adjudicó, lo ejecutó y lo musealizó no merece ni una cita. ¿Cabe mayor mezquindad? Pues sí. Aparicio se ha puesto una placa en la que figura como adalid del proyecto.