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De los servicios públicos a los privados

23 de Enero de 2013

De los servicios públicos a los privados

Se supone que las administraciones públicas tienen que velar por el bienestar de sus ciudadanos, garantizando unos servicios públicos de calidad y unos servicios sociales que aseguren a todos una vida digna.

Pues bien, el PP en Burgos hace poco de esto, y mal. En lo relativo a los servicios sociales, el suspenso es palmario. Sube los precios exponencialmente, de manera que muchos de estos servicios son ya más baratos si se contratan a través de una empresa privada. Por ejemplo, las escuelas infantiles municipales o bastantes servicios de los centros cívicos. Pero todo está muy bien calculado. No es que no se den cuenta de que al subir los precios de los servicios, los ciudadanos con más necesidades no podrán acceder a ellos. Lo saben perfectamente. Porque precisamente se trata de eso. Se trata de que cada vez tengan menos usuarios, para así dejar de prestarlos, con la excusa de que no hay demanda. Pero no se quedan ahí. Al mismo tiempo que suben los precios, bajan la financiación municipal: dedican cada vez menos dinero público a unas prestaciones que están obligados a garantizar. Y esto es lo que pasa con los presupuestos que se acaban de aprobar para el año 2013. La caída del presupuesto total del Ayuntamiento no llega al 3%. Baja en 5,5 millones de euros, hasta los 186,5. Ahora bien, ¡casi todo el recorte, 5,2 millones, se aplica a la Gerencia de Servicios Sociales, que cae así un 23%! Lacalle ha decidido que los programas sociales son prescindibles: asistencia a personas dependientes, promoción social, fomento del empleo, cooperación al desarrollo, mayor? Su objetivo es seguir disminuyendo los recursos dedicados a este fin. El que tenga dinero, que se pague lo que necesite. Y el que no, mala suerte. ¿Hay mejor coyuntura que la actual para dejar a los más vulnerables en la estacada? ¡Ahora que son cada vez más! El momento idóneo. Una de las funciones fundamentales de las administraciones públicas es redistribuir la riqueza, reducir las desigualdades y fomentar la igualdad de oportunidades. De eso trata el Estado de Bienestar. De eso han de preocuparse los servicios públicos, incluidos los sociales. Si los servicios públicos no tuviesen financiación pública, ya no se llamarían servicios públicos, sino privados. Y su objetivo sería simplemente ser rentables. ¡Preparémonos!