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La democracia municipal, amenazada

17 de Octubre de 2005

La democracia municipal, amenazada

La democracia municipal amenazada No resulta muy tranquilizador que cada vez que el Partido Popular gana unas elecciones y ocupa el correspondiente espacio institucional, sea este nacional, autonómico o municipal, se perciba un retroceso en términos de calidad democrática.

La calidad de nuestro sistema democrático, también en lo local, depende de aspectos como la transparencia en la toma de decisiones, el respeto al ordenamiento jurídico y a la división de poderes, la pluralidad informativa o la participación ciudadana. Contar con una oposición solvente que asuma la tarea de control al gobierno, que plantee alternativas y que esté preparada para la alternancia cuando la sociedad se lo demande, garantiza la salud del sistema. El ejercicio responsable de las tareas de oposición que el PSOE de Burgos está llevando a cabo desde el principio de la legislatura municipal, acorde con su tradición histórica y con el compromiso firme en la defensa del interés público, está obteniendo un furibundo y exacerbado ataque de la derecha burgalesa. Esta frenética ofensiva es directamente proporcional a la incapacidad y magnitud de los errores del PP en el Ayuntamiento. Es la manera en la que la derecha suele esconder la evidencia de sus equivocaciones. Cabe recordar que Juan Carlos Aparicio suprimió al inicio de la legislatura la Comisión de Control al Ejecutivo, órgano creado en la anterior legislatura a propuesta del propio PP. Mala decisión para una democracia de calidad, pero acorde con quien pretende cometer alguna ilegalidad que otra en beneficio de intereses privativos. La estructura del equipo municipal respondió a la necesidad de Aparicio de compatibilizar su cargo de alcalde con el de senador. Mala decisión para un gobierno de calidad. Tenemos un alcalde de fin de semana con colaboradores sin experiencia de gestión y con acumulación de responsabilidades. Esta situación requiere más funcionarios acríticos y gerentes que eliminen a su vez mecanismos de control. Mala decisión para el gasto corriente y la calidad en el funcionamiento de la institución. El desprecio a los mecanismos administrativos y a las funciones de los grupos de la oposición a quienes se regatean plazos, informes, resoluciones, agendas, etc., tampoco contribuye positivamente a la calidad de nuestra democracia local. Tampoco el tratamiento que se ha ofrecido al tejido asociativo, a la participación ciudadana, a la sociedad civil burgalesa, ha sido durante este tiempo suficientemente respetuoso. Mala decisión para mejorar la convivencia democrática y la cohesión social. La condición de aforado de Juan Carlos Aparicio no fue decisión del PSOE, como tampoco lo ha sido la eliminación de controles políticos y administrativos internos, ni la vulneración reiterada de la legislación vigente, de la que el equipo de Gobierno fue leal y reiteradamente advertido en comisiones informativas y plenos, verbalmente y por escrito. La determinación de Aparicio en incumplir la legalidad ha obligado a la oposición a acudir a la vía judicial. Quienes pretenden que el PSOE haga dejación de sus deberes como grupo de la oposición persiguen un imposible: que el PSOE no ejerza su deber ético y político de preservar la calidad de nuestra democracia municipal. Con nuestra acción salvaguardamos los intereses generales y el bien común y, por tanto, la ciudadanía es su beneficiaria. Ellos juzgarán en último término si hemos acertado en la elección de este camino.