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Las prioridades del PP son inescrutables

02 de Mayo de 2013

Las prioridades del PP son inescrutables

Las razones que llevaron al PP en el Ayuntamiento a votar en contra de la propuesta socialista de pedir una subvención a la Junta de Castilla y León para crear empleo en Burgos sólo las saben ellos. O ni eso. Porque lo cierto es que no dieron ninguna explicación coherente sobre esta decisión. ¡Y cómo la iban a dar, si no puede haberla!

Estas subvenciones se enmarcan en el acuerdo básico entre la Junta de Castilla y León y el Partido Socialista de Castilla y León firmado en octubre de 2012 sobre diversas materias, incluido un plan de choque para el empleo local. ¿De qué sirve llegar a acuerdos si luego no se ponen en práctica? Y, sobre todo, ¿en qué cabeza cabe rechazar una subvención para crear empleo? Efectivamente, en la del alcalde y sus 14 concejales. En la de nadie más. Una subvención por la que el Ayuntamiento podría recibir hasta 80.000 euros a fondo perdido para contratar a unas 16 personas durante 6 meses. Estamos de acuerdo en que ésta no es la solución al problema del paro en Burgos. Pero de ahí, a desdeñarla? Que sí, que para pedir una subvención hay que hacer papeles, y que eso lleva tiempo y esfuerzo. Que es más cómodo no hacer nada. Pero es que el equipo de gobierno está ahí precisamente para emplear todo su tiempo y esfuerzo en gobernar, en hacer lo posible -e intentar lo imposible- por mejorar la vida de sus ciudadanos. ¿Pero a qué están?? Yo les voy a decir a qué no están: a mejorar los servicios públicos, y especialmente los sociales, a reducir la carga fiscal de los burgaleses, y a crear empleo. ?stas no son sus prioridades, y lo demuestran día a día. Pero deberían serlo, porque se supone que representan a los ciudadanos, y con más de 6 millones de parados en nuestro país -y más de 40.000 en nuestra provincia- es imperdonable que la creación de empleo no sea la tarea primordial de todas las administraciones públicas. Pues bien, después de votar en contra en el Pleno, parece que se les ablandó el corazón, porque unas horas después cambiaron de opinión y decidieron solicitar la subvención en cuestión. O quizás, más probablemente, lo que pasó es que no pudieron aguantar la presión de todos los que les echaron en cara que tuvieran las prioridades tan equivocadas. En todo caso, bienvenida sea la rectificación, aunque no sea por las razones acertadas.