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Llega el IBI

28 de Abril de 2006

Llega el IBI

El recibo de la tasa de basuras está llegando a los hogares burgaleses, lo que supone el inicio del cobro de los impuestos y tasas municipales, que culminará con en el pago, en los próximos meses de junio o julio, del impuesto más importante, el IBI, Impuesto de Bienes Inmuebles.

En este momento, los burgaleses ya podrán valorar la política fiscal del equipo de Gobierno porque tendrán información suficiente sin verse influidos por las previsibles medidas demagógicas del próximo año electoral. Aparicio se comprometió, en el año 2003, a bajar los impuestos. Así lo recogía la página 7 del programa electoral con el que concurrió a las elecciones municipales: ??El gobierno municipal Popular, con un adecuado control del gasto y basándonos en nuestro principio de que todas las políticas han de revertir en el beneficio de las personas, mejorará la fiscalidad de la vivienda a través de la reducción de cargas, como el Impuesto de Bienes Inmuebles (I.B.I.). Aliviaremos la carga fiscal de la vivienda que constituya la sede del empadronamiento...?. El alcalde no ha cumplido su compromiso y ha hecho justo todo lo contrario. No contento con el incremento derivado de la actualización anual de los valores catastrales, el tipo de gravamen del IBI ha pasado del 0,4% al 0,451%. Esto supone que, en los tres años de legislatura, los burgaleses pagarán, como mínimo, un 16% más, lo que representa el 130% de lo que ha subido el coste de la vida. A cada burgalés se le ha cobrado más del doble de lo que hubiera sido justo. Si analizamos la recaudación obtenida, observamos que se han ingresado más de 30 millones de euros, lo que supone un incremento del 40%. El esfuerzo individual que se ha exigido se convierte en más injustificado aún si tenemos en cuenta que el crecimiento de la recaudación supera con creces el aumento experimentado por las necesidades municipales. La conclusión es clara, en esta legislatura se invierte menos, se incrementan los salarios del personal de confianza y se despilfarran los recursos públicos. La voracidad recaudatoria municipal acarrea también otros efectos perniciosos, ya que la permanente variación del tipo de gravamen provoca una gran inestabilidad e influye negativamente en la aceptación social del impuesto por parte de los ciudadanos, quienes desconocen si el próximo año volverán a modificarse los tipos o no. Espero que se produzcan las modificaciones legislativas necesarias para reforzar la justicia del impuesto, de modo que la base imponible refleje mejor la capacidad económica de su poseedor. Igualmente, el IBI debe cumplir una función de lucha contra la retención especulativa del suelo edificable, por lo que cabría establecer tipos diferenciados y progresivos en el tiempo para gravar la especulación. Mientras tanto, no creo que Aparicio cumpla su compromiso electoral, pues por muchas medidas populistas que adopte en su último año, el incremento del IBI en su legislatura será muy superior al incremento del IPC.