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Los papeles de la discordia

10 de Junio de 2005

Los papeles de la discordia

Muy enfadados están el presidente Herrera, la consejera Clemente, el alcalde Lanzarote y todo el PP de Castilla y León con el Gobierno de España a propósito del proyecto de ley por el que se pretende devolver a la Generalidad de Cataluña los documentos que le fueron ??incautados? por la fuerza durante la guerra civil y que fueron depositados en Salamanca.

Vayamos al fondo del asunto: los documentos eran de la Generalidad cuando fueron sustraídos por la fuerza, y es la misma Generalidad, después de su restauración democrática, la que los reclama. Luego, no hay otra forma de actuar en justicia que devolviendo a su antiguo propietario lo que se le arrebató. Las atribuciones de las que habla el Partido Popular de ??apropiación indebida? y ??expolio? son aplicables, sin duda, pero a los atracadores, no a las víctimas del atraco. Si esto es así, todo el andamiaje montado por el PP se basa en la más burda falsificación de los hechos. Las mismas pautas de falsedad, manipulación y engaño inspiran el resto de sus argumentos. Me referiré sólo a algunos. La devolución propuesta no es el precio político por el apoyo que el Gobierno recibe de ERC, sino la justa respuesta -que a nadie daña- a la demanda unánime que todos los partidos catalanes, incluido el PP, vienen haciendo desde siempre. No es verdad que se vaya a devolver nada a los independentistas de Cataluña, sino a la Generalidad, que es la institución que representa a todos los catalanes y que forma parte de la estructura básica del Estado español. No es verdad que se rompa la unidad del archivo, porque las posibilidades actuales de reproducción, y especialmente la digitalización, aseguran que la devolución de algunos originales no merma en nada las posibilidades de investigación. No es verdad que Salamanca y Castilla y León salgan perdiendo, sino todo lo contrario: El Gobierno de España ha decidido crear en Salamanca un Centro de la Memoria Recuperada, que va a ocupar el doble de espacio y al doble de personas, y que va a reunir el máximo de documentación -original o digitalizada- de la enorme cantidad de ella que está desperdigada por decenas de archivos de España y del extranjero. Castilla y León ha perdido una magnífica oportunidad de estrechar relaciones con Cataluña, en vez de acentuar tan injustamente la confrontación. Si lo hacen en defensa de ??nuestros valores y nuestra dignidad?, peor me lo ponen. Nuestros valores -como los de los catalanes y los de todos- son, por lo menos, la justicia y la verdad. No hay justicia si se premia al que roba o no se hace lo posible por devolver lo robado a su legítimo propietario, y nada hay más contrario a la verdad que acusar de ladrón al que fue víctima del robo. Con su actitud, la Junta no resuelve problema alguno de Castilla y León y dificulta la solución de un problema que afecta a la convivencia entre los españoles. Mi impresión final es que, en este caso, no va a valer lo de que ??el que quiera aprender, que vaya a Salamanca?, tal vez por aquello otro de que ??quod natura non dat ...?.