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Paso a Paso

06 de Mayo de 2022

Paso a Paso

** Artículo de opinión publicado en el semanal Gente 

En los últimos meses estamos viendo como el panorama político se vuelve cada vez más bronco, más personalista, y deja de lado algo fundamental: el bien común. Parece que fue ayer cuando, ya hace más de veinte años, me afilié a las filas del Partido Socialista. Un momento que coincidió con la pérdida del Gobierno de Ángel Olivares, un Ejecutivo progresista que yo veía de futuro para Burgos con grandes actuaciones en el plano cultural, nuevos proyectos para la ciudad… se sentaron las bases de complejo de la Evolución Humana. Un gobierno que tenía un nuevo concepto de ciudad, más moderna, con una visión global de crecimiento. Pero ese avance se paró de golpe cuando se perdieron las elecciones municipales. Vimos durante años que las semillas de la legislatura socialista daban sus frutos, y estuvimos viendo durante años cómo el Partido Popular sacaba rédito de la ambición de un partido socialista que dio todo por Burgos. 

 

Un proyecto de ciudad no se desarrolla en una única legislatura, no se hace en cuatro años, se necesita tiempo para poder desarrollar las acciones gestadas que den futuro a la ciudad. Y máxime si hablamos de la administración, donde los tiempos no son los mismos que en una empresa privada.

Un ejemplo claro lo tenemos en uno de los contratos más importantes del Ayuntamiento, el contrato de limpieza de viaria. Dos años y medio le ha costado a este Gobierno su tramitación, con muchos obstáculos y críticas. Un contrato que este Ejecutivo se encontró en el cajón cuando ya estaba al terminó de su segunda prórroga, y es que el anterior equipo de Gobierno no dejo ni dispuesto los pliegos para una nueva licitación. 

Pues ahora, tras un trabajo impecable el contrato, ya está en marcha, después de hasta siete resoluciones del TARCYL. 

Este contrato, que tanto hemos peleado, va a suponer un cambio radical para los ciudadanos, y es que un plazo aproximado de cuatro meses se renovará la totalidad de los contenedores de la ciudad. Además, se sustituirán las papeleras, se instalará un quinto contenedor -para la materia orgánica-, y a medio plazo, se renovarán todos los vehículos. Un cambio, después de quince años con el mismo contrato, que no supondrá ninguna subida de impuestos para los burgaleses/as.

Por lo tanto, la clave es el tiempo para hacer realidad nuestro proyecto de ciudad, en estos tres primeros años de mandato hemos tenido que bregar con imprevistos como una pandemia y una guerra que también tiene sus consecuencias en Burgos, pero también con una oposición que solo tiene un mantra: “el no por el no”

Y es que la política no es eso, no vale con la negación y con tratar de hundir la ciudad para decir yo lo hago mejor. La política es aceptar la decisión de los ciudadanos en las urnas, y trabajar desde el puesto que te hayan otorgado (gobierno u oposición).

Es el momento de acabar con el populismo que te da el chascarrillo fácil, pero no hace nada por Burgos. Desde las filas socialistas no nos rendiremos, y vamos a seguir trabajando por y para los burgaleses/as. Hemos iniciado nuestro proyecto de ciudad, estamos priorizando actuaciones que apuestan por una movilidad más sostenible, por una ciudad más amable para la convivencia entre vehículos y peatones, apostando por actuaciones que prioricen el uso del vehículo público, y el disfrute de zonas peatonales.

Antes de que acabe el año veremos actuaciones en Gamonal donde nuestro objetivo es devolver el espacio al peatón, pero sin olvidarnos de resolver una de los problemas del barrio: el aparcamiento. Por ello vamos a actuar en el parking disuasorio de las Torres para hacerlo más seguro y más funcional, y vamos a ver si una iniciativa novedosa como el urbanismo táctico da buenos resultados en la Avenida de los Derechos Humanos. Actuaciones en un barrio donde en los dieciséis años consecutivos de gobiernos del Partido Popular no se apostó por ninguna actuación en este sentido.