Cargando...

Placa inaugural en el Castillo

01 de Octubre de 2003

Placa inaugural en el Castillo

Ángel Olivares Ramírez, como Portavoz del Grupo Municipal del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el Ayuntamiento de Burgos, al amparo de lo dispuesto en el artículo 97.7 del Real Decreto 2568/1986, de 28 de noviembre, por el que se aprueba el reglamento de organización, funcionamiento y régimen jurídico de las entidades locales, formula al Alcalde, para que sea contestada en la sesión plenaria que se celebrará en el mes de octubre, la siguiente PREGUNTA El proceso de consolidación y fortalecimiento democrático exigen que se adopten políticas que contribuyan al acercamiento del ciudadano a las instituciones suprimiendo barreras invisibles que dificultan la relación. Los ayuntamientos son las instituciones más apropiadas para que la política gane credibilidad al permitir un contacto muy estrecho entre los representantes y los vecinos que deben verse reflejados en los cargos electos como partes de una misma comunidad. Los cargos elegidos son uno más; son los cabezas visibles de una tarea colectiva que avanza y gana fuerza en la medida en que se estrechan los lazos que permiten identificarse como miembros de una misma comunidad. Las políticas que fomentan el culto a la personalidad son injustas y contrarias a la filosofía de profundización democrática. Una manifestación de este culto a la personalidad, heredado de la dictadura franquista, es la costumbre de colocar placas con el nombre de autoridades cada vez que se inaugura una obra. El PP ha llevado hasta el extremo de lo ridículo la costumbre de colocar placas con motivo de cualquier primera piedra, hecho que rechazan las más altas Instituciones del Estado. Esta práctica que puede tener su justificación cuando una sociedad se encuentra ante acontecimientos muy excepcionales, por ejemplo una visita Real, pierde todo su significado en los ayuntamientos, especialmente en los de reducido tamaño, donde la colocación de una placa sólo tendría el sentido de halagar la vanidad personal de quien se ve reflejado en ella. En la ciudad de Burgos se había erradicado esta práctica en los pasados cuatro años hasta que el Sr. Aparicio la ha rehabilitado en el acto de "inauguración" tardía de las obras del Castillo. Este acontecimiento cobra un especial relieve por el significado que tiene, si tenemos en cuenta que los muchos acuerdos adoptados durante los pasados cuatro años, que rectificaban sustancialmente las previsiones existentes en la legislatura 1995-1999, y necesarios para poder realizar la obra "inaugurada", se decidieron sin el apoyo del PP. Es decir, usted, Sr. Aparicio, "inauguró" una obra que se hizo a su pesar y en la que no aportó nada salvo el encargo de unos mezquinos actos de inauguración. Pero, al parecer, su vanidad y el concepto que tiene de la política le han animado a colocar su nombre en diferentes obras distinguiéndose del resto de los vecinos y a intentar que los ciudadanos olviden, si usted sigue con esta práctica, que casi todas las "inauguraciones" que haga en "su" legislatura se referirán a proyectos en los que, además de no haber aportado nada, han sido realizados pese a su obstrucción y voto contrario. Por todo ello, le preguntamos: * ¿Considera que la colocación de su nombre en una placa contribuye al fortalecimiento democrático? * ¿Cuáles son las razones que justifican esta decisión? * ¿Piensa continuar con esta práctica en todas las obras que "inaugure"? * ¿Qué sintió al descubrir la placa que vincula para siempre su nombre con una restauración que contó con su oposición y la de su partido? * ¿De verdad piensa que su nombre forma parte sustancial de la historia de la fortaleza?